Casanova el Libertino Universal enamora de nuevo a Europa

16 abril, 2018
Casanova el Libertino Universal enamora de nuevo a Europa

Venecia, 16 abr. (Agencias).- Cuando Carlo Parodi se mudó a Venecia, hace algunos años, se puso a seguir el rastro de su héroe de infancia, Giacomo Casanova, que vio la luz en la ciudad italiana en 1725. Este empresario lombardo descubrió que existía un único espacio para recordar su memoria. Y que no estaba necesariamente a la altura de tan legendario personaje: una simple placa conmemorativa instalada en la calle Malipiero, discreta travesía pegada al Gran Canal, donde Casanova nació y creció. Cada vez que se paseaba por allí, descubría a turistas amontonados frente a esa inscripción, inmortalizando el momento con un selfie. “Me dije que no era posible que ese fuera su única huella en toda Venecia. Había que hacer algo para solucionarlo”, explica Parodi, dedicado a la importación de prosecco en el Reino Unido.

Parodi ha hecho una apuesta distinta a la del museo tradicional. Para empezar, su colección se limita a un puñado de libros y objetos. Que nadie espere una rigurosa dirección científica, aunque los textos son abundantes y están bien documentados. Pero su perfil es indudablemente lúdico. Al cruzar el umbral, el visitante se coloca unas gafas de realidad virtual, con las que logra transformarse en Casanova y vivir las mismas andanzas que este personaje protagonizó en una ciudad de la que tuvo que escapar hasta tres veces, al verse perseguido por sus libertinas costumbres. “No es un artista que pintara cuadros a los que ahora podamos contemplar. En realidad, yo creo que es su vida la que es una obra de arte”, sostiene Parodi. “Por eso resultaba conveniente encarnar al personaje para lograr entender quién fue”. El diseñador Roberto Frasca, a cargo de los aspectos tecnológicos, le secunda: “Este es un museo de la experiencia, donde el visitante debe ser el protagonista y no solo un ser pasivo que observa detrás de una vitrina”.

A lo largo de seis salas, el museo explora todas las aristas de su biografía. Distintos hologramas y vídeos evocan su vida y su obra, entre vestidos de época y proyecciones de cuadros del Canaletto, e incluso un dormitorio donde el visitante es testigo de sus rituales de aparejamiento.

Este es el primer museo Casanova, pero no será el último. A finales de 2018, Parodi abrirá otro centro idéntico en Praga, recordando que el aventurero falleció en Bohemia, donde trabajó como bibliotecario al servicio del conde de Waldstein, tras caer en el olvido y la miseria. También ultima una versión itinerante de la exposición que pasará por algunas de las ciudades donde vivió San Petersburgo, París, Londres y “una ciudad española”, todavía por determinar. En su día, Casanova pasó por Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza entre 1767 y 1768, tras ser expulsado de París por sus indecorosas costumbres. Huyó tras ser hostigado por la Inquisición y expulsado de la capital catalana, donde pasó seis semanas encerrado en su Ciudadela. Más de dos siglos después de su muerte, Casanova volverá a recorrer la geografía europea.