Bibliotecarios de Ecuador y Colombia debaten formas de incentivar la lectura

20 abril, 2013
Bibliotecarios de Ecuador y Colombia debaten formas de incentivar la lectura

El primer congreso binacional de Bibliotecarios Ecuador – Colombia, realizado en la Universidad Politécnica Estatal del Carchi (UPEC), analizó el nuevo papel que deben tener las bibliotecas en la era del Internet y su interacción con la ciudadanía.

“La biblioteca debe responder a las necesidades de los jóvenes, no al revés”, dijo Eduardo Puente, director de la biblioteca de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). También aseguró que estos centros se deben acoplar a las nuevas tecnologías, como el uso de Facebook o Twitter (redes sociales) para interactuar con las redes de jóvenes y mostrar los servicios de las bibliotecas.  

“Debe haber una forma de organización juvenil, un club de lectores, o información de empleo”, agregó.

Este congreso reunió a cerca de 200 bibliotecarios de varias provincias del Ecuador. También hubo asistentes de Colombia y Venezuela, además de facilitadores del Instituto de Altos Estudios Nacionales de Ecuador y la biblioteca del Banco de la República en Ipiales, sur de Colombia. 

Uno de los puntos principales del congreso fue buscar estrategias para atraer usuarios y cómo animar a la lectura. Para Armando Paillacho, responsable de la biblioteca de la UPEC, “la importancia del libro no ha sido restada por la biblioteca virtual existente en la actualidad pues la manipulación física de un libro brinda elementos especiales a los usuarios”. 

Para Puente, a escala nacional, la situación de las bibliotecas y los bibliotecarios está mejor que hace 15 años. “Antes no había profesionalización, no se  catalogaba, no se ponía en conocimiento los servicios a la comunidad. Ahora se ha dado pasos gigantescos. Hay catálogos en línea, no se usa ficheros”. Además que el bibliotecario debe se un promotor de la cultura y la lectura.

Se espera que de este congreso se promueva la creación de una escuela semipresencial de bibliotecología y archivo, donde puedan estudiar ecuatorianos y colombianos. 

Según Jaime Naranjo, funcionario del Sistema Nacional de Bibliotecas (Sinab), el 80% de los usuarios de las bibliotecas a nivel nacional son estudiantes. Si bien el Internet ha sustituido la investigación en libros, este no pierde su vigencia.

“Se lo puede tener en las manos, llevarlo donde sea, en el boslillo, de viaje”, destacó. Afirmó además que el sistema educativo debe dar más impulso a la promoción de la lectura.

“Actualmente el Ministerio de Educación impulsa proyectos para volver a la lectura y fortalecer 560 bibliotecas del Sinab a nivel nacional. Principalmente a las comunidades rurales”.

En el cordón fronterizo de Ecuador y Colombia, las tres provincias, Sucumbíos, Carchi y Esmeraldas está en ejecución el proyecto de bibliotecas fronterizas, a decir de Naranjo. Estas funcionan en sectores rurales donde las poblaciones pequeñas de Colombia y Ecuador que son colindantes tienen aportes de libros de estos países.  

“En esos sectores, el elemento que une es la literatura. También dotamos de libros sobre educación y comunitarios”, afirmó el funcionario.

Amanda Ocejo, directora de la biblioteca del Banco de la República,  indicó que la preocupación por el desplazamiento del libro es una preocupación mundial.

“Como bibliotecarios percibimos esa deserción de la gente. El Internet ha sido mortal. Se debe incorporar la tecnología a la biblioteca sin desplazar lo físico y que sea una herramienta para el usuario”. El año pasado, bajó en un 20% la asistencia de unos 150 lectores diarios en el año pasado, afirmó la funcionaria.

Por su parte, Jaime Coral, bibliotecario ipialeño, explica que hace treinta años trabaja con las bibliotecas del cordón fronterizo. “Marchamos iguales. Más en las bibliotecas populares fronterizas de Chiles (Colombia) y Tufiño (Ecuador) que son los centros de integración donde ambos países entregan libros”, dijo.

Sobre la poca asistencia a las bibliotecas aseguró que, en la región, son poco lectores. “No leemos. Por ejemplo, una tarea la copian de Internet, pero ni siquiera la leen los estudiantes”, acotó.

Para él, una de las alternativas es mantener la estantería abierta. Es decir, que no haya necesidad de pedir documentación, como se lo hace en Colombia. Mientras que en Ecuador aun se mantiene vigente la estantería cerrada en la mayoría de  bibliotecas.

“Hay que darle toda la libertad que es posible darle al alumno. Si quiere leer en la mesa, en la alfombra, en el sillón de la biblioteca, que lea. También es una cuestión de los colegios. Si el profesor no lee, el alumno tampoco. Hay que dejar que lean. Si les interesa algo de motos, que lean sobre las motos, pero que lean. Si es la revista de Condorito, también. Nosotros hace 50 años empezamos con los comics”, afirmó.

FUENTE: ANDES